Quién te reclama y qué puede hacer
→ Entidades financieras y sistemas de tarjetas de créditos. Esta línea de créditos es la más restrictiva y sólo accede el universo bancarizado. Son más rigurosos en los requisitos y tienen tasas menos usureras.
→ Proveedores no financieros de créditos: los que emiten sus propios plásticos (ej: los supermercados), las empresas de tecnología financiera (fintech), mutuales, concesionarias de automóviles y empresas de venta directa (aquellas que ofrecen créditos a sola firma, adelantos o préstamos personales). Son mucho menos exigentes pero prestan a tasas aún más usureras.
→ Cuando el endeudamiento alcanza un punto en el que el sistema financiero formal deja de ofrecer respuestas, se abren paso otras formas de crédito, mucho más riesgosas. En el mejor de los casos, se recurre a una cueva; en el peor, a prestamistas del barrio, muchas veces vinculados con economías delictivas.
Sí pueden
- Reclamar la deuda.
- Cobrar intereses (dentro del marco legal).
- Derivar la gestión a una agencia de cobranzas.
- Iniciar un juicio.
- Informar la deuda a las centrales crediticias cuando corresponda.
- Negociar planes de pago.
No pueden
- Embargar por WhatsApp.
- Amenazar y hostigar.
- Llamar a tu trabajo o a tu jefe/a.
- Avisar a tus familiares, vecinas o amigos.
- Escrachar en la vía pública o en redes.
- Debitar todo el sueldo.
- Llamar o enviar mensajes en horarios de descanso o días no laborables.